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«Lo he mandado con este azul y me ha salido otro.» Es una de las frases más repetidas en cualquier imprenta. No es un error del taller ni tuyo: es la naturaleza del color. Entender cómo funciona te ahorrará sorpresas y reimpresiones.

RGB: el color de las pantallas

Los monitores, móviles y televisores crean color con luz, mezclando rojo, verde y azul (RGB). Es un sistema aditivo: cuanta más luz, más brillo, hasta llegar al blanco. Por eso en pantalla los colores se ven tan vivos y luminosos.

CMYK: el color del papel

La impresión no emite luz: refleja la que le llega. Trabaja con cuatro tintas, cian, magenta, amarillo y negro (CMYK), en un sistema sustractivo: cada tinta resta luz al papel blanco. El rango de colores que se puede reproducir con CMYK (su «gamut») es más pequeño que el de RGB, así que algunos tonos muy saturados de pantalla no se pueden imprimir igual y salen algo más apagados.

Por eso tu color puede cambiar

Si diseñas en RGB y no conviertes a CMYK, la imprenta hará la conversión automáticamente y tú no controlas el resultado. La recomendación es sencilla: trabaja y exporta en CMYK desde el principio, así ves en pantalla una aproximación realista de cómo quedará impreso.

Pantone: cuando el color tiene que ser exacto

Aquí entra el sistema Pantone (PMS): una carta de colores estandarizados, cada uno con un código (por ejemplo, «Pantone 286 C»). En lugar de mezclar las cuatro tintas, Pantone define tintas planas ya formuladas, de modo que ese azul es siempre el mismo azul, en cualquier imprenta y en cualquier pedido.

Es la mejor opción para colores corporativos que deben ser idénticos siempre (el rojo de tu logo, el azul de tu marca). Si tu identidad visual tiene un Pantone definido, indícalo al pedir presupuesto.

¿CMYK o Pantone para tu trabajo?

  • CMYK es lo habitual y suficiente para la mayoría de trabajos (flyers, folletos, fotos a todo color).
  • Pantone merece la pena cuando necesitas fidelidad exacta de un color corporativo o efectos especiales (metalizados, fluorescentes) que CMYK no reproduce.

Se pueden combinar: por ejemplo, un folleto a todo color (CMYK) con el logo en un Pantone concreto.

El caso especial del negro

El negro también da sorpresas. Un negro «puro» (solo 100% de la tinta K) es perfecto para textos pequeños, pero en grandes superficies puede verse grisáceo. Para negros profundos en fondos amplios se usa un negro rico, que combina las cuatro tintas. Coméntalo si tu diseño tiene grandes zonas negras.

Consejo final

Nunca juzgues el color definitivo por tu pantalla (cada monitor lo muestra distinto y suele estar más iluminado). Si el color es crítico para tu marca, pide una prueba de color antes de la tirada completa: es la forma más segura de evitar sorpresas.

Te ayudamos con el color de tu marca

En Imprenta Trama (Alcantarilla, Murcia) trabajamos con impresión digital y offset y te asesoramos para que tu color corporativo salga como esperas. Cuéntanos tu proyecto y pide presupuesto.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre CMYK y RGB?

RGB es el color de las pantallas (se forma con luz) y CMYK es el de la imprenta (se forma con tintas). RGB reproduce más colores, así que al pasar a CMYK algunos tonos muy vivos se apagan.

¿Qué es el color Pantone y cuándo lo necesito?

Pantone es un sistema de tintas planas estandarizadas, cada una con un código exacto. Lo necesitas cuando un color corporativo debe ser idéntico siempre, como el de un logotipo.

¿Por qué mi logo se ve distinto al imprimirlo?

Suele ser porque el archivo estaba en RGB y se convirtió a CMYK, o porque juzgas el color por la pantalla. Trabajar en CMYK o definir un Pantone evita ese problema.

¿Puedo combinar CMYK y Pantone en un mismo trabajo?

Sí. Es habitual imprimir el conjunto en CMYK y reservar un Pantone para el color exacto de la marca o para un efecto especial.